La historia de Toni Elías se remonta a una larga tradición motera. Su abuelo regentaba un taller en el que se reparaban Ducati, y competía en las archiconocidas subidas en cuesta que se organizaban en la periferia de Barcelona. El abuelo transmitió la pasión al padre y al tío de Toni que fueron ilustres pilotos de motocross. Cuando Elías padre aparcó la competición abrió una tienda en la que prácticamente nació y se crió Toni Elías hijo. A los cuatro años le cambiaron el chupete por una Yamaha Piwi de 50cc y con ella acompañaba a su padre a entrenar, y también acudió a alguna prueba del moto-club de su pueblo. Último siempre, y con pocas sensaciones, concluyó que definitivamente no había sacado el don de su padre por el cross y se dio a otros deportes.
Aunque un buen día empezaron a fascinarle los duelos míticos de Rainey y Schwantz, Pons y Garriga y la finura de `Aspar'. Con el tiempo, un día acompañó a sus padres a un salón de la moto organizado en Valencia y quedó sorprendido con una pista de pocket-bikes improvisada en la entrada. Y se volvió completamente histérico al ver una mini-moto réplica de Waine Rainey en el expositor de Polini. Tanto insistió a su padre para comprarla, que éste le instó a probar primero en el circuito de la entrada, donde Toni se deleitó imitando las cabriolas que había visto por la tele.
La familia Elías volvió de Valencia con una mini-moto en el maletero, con la que el pequeño Toni ganó la primera carrera que corrió del Campeonato de Cataluña a los seis años. Y así fue ganando carreras y campeonatos con la facilidad de quien atesora un don. Desde los seis hasta los diez compitió con motos pequeñas, la primera comprada, el resto fabricadas por su padre. Su padre diseñaba los chasis y él hacía de probador. A partir de los diez se pasó a los scooters, y siguió compitiendo en el Campeonato de Cataluña y las copas menores de promoción. Después de tres años con una Yamaha JOG-R y de probar con una TZR de 50cc, dio el salto al Campeonato de España de Velocidad.
En 1998 hizo sus primeros pinitos en el CEV con una Yamaha antiquísima, el aprendizaje mereció la pena, ya que al año siguiente, con una Honda, alcanzó la tercera plaza de la general y obtuvo tres wild cards –Jerez, Montmeló y Valencia-, en la última de las cuales consiguió dos puntos que le dieron una plaza directa para el Mundial de 125cc de la temporada siguiente. Así pues llegó al Mundial de 125cc en el año 2000, con una Honda, y de la mano de una pintoresca unión entre Amatriaín y Matteoni. En 2001 Alberto Puig le dio crédito en el equipo Telefónica Movistar junto a Pedrosa y Olivé. Y él respondió ganando su primer gran premio en Holanda y firmando ocho podios más. De no haber arrancado el año con problemas hubiera optado al título, aun así concluyó tercero en la general.
En 2002 emigró a la categoría de 250cc de la mano de ‘Aspar’, y firmó su primera victoria (Japón) y cuatro podios más, que le sirvieron para terminar cuarto la temporada de su debut en la categoría intermedia del Mundial. En 2003 permaneció junto a ‘Aspar’, como firme candidato al título y ganó hasta cinco carreras, pero una caída en Brasil cuando luchaba por la victoria, y la correspondiente pérdida de puntos, le pasaron factura en la clasificación general al final del año. 2004 fue una campaña marcada por el cambio de patrocinador y de montura, en la que hubo ocho podios, pero el resultado definitivo (cuarto) no correspondió con las expectativas iniciales.
En 2005 arranca su periplo en MotoGP, en parte auspiciado por su principal patrocinador, Fortuna. Su primera montura en la categoría reina fue una Yamaha, con la que vivió un aprendizaje tan intenso como interrumpido ya que en un test posterior a la cuarta cita del año (GP Francia) se rompió escafoides, cúbito, radio y astrágalo. Fracturas que le mantuvieron tres carreras fuera de combate. En 2006 se unió al Team Gresini por dos campañas. Después de merodear por el podio en alguna ocasión, Toni decidió destapar su casillero de podios en MotoGP a lo grande, ganando el Gran Premio de Portugal. ¡Qué carrera! Todo aficionado que se precie está obligado a recordar aquel repaso de tú a tú entre Toni Elías y Valentino Rossi que al final acabó llevándose el manresano.
2007 fue una temporada marcada también por las lesiones, nada más llegar a Holanda una fractura en el fémur le obligó a perderse tres carreras. Aun así consiguió cerrar el año con un tercer puesto en Japón. En 2008 emprendió una apuesta arriesgada con el Team Ducati Pramac, y aunque los inicios estuvieron marcados por la falta de entendimiento, con el transcurso de la temporada llegaron dos podios en Brno y Misano. En 2009 volvió a Gresini para cabalgar nuevamente con una Honda, y aunque la temporada no fue mala, un solo podio no le bastó para guardarse una plaza en MotoGP.
Así que dio un paso atrás para probar suerte en una categoría totalmente virgen, Moto2. 2010 fue sin duda la temporada más próspera de Toni Elías, el manresano fue el más precoz cogiendo el pulso a una categoría totalmente nueva y se enfundó ocho podios, siete de ellos victorias. Su constancia, mordacidad y experiencia le dieron el título que la Historia le debía, y en Malasia se quitó la espina a tantos años de casis. El título de Moto2 le dio un nuevo bonus en MotoGP, pero 2011 fue desgraciadamente el peor año de su carrera deportiva, y una espiral de incompatibilidades le llevó a perder la confianza. Así que en 2012 vuelve al Aspar Team, a Moto2, con la ilusión por las nubes y el objetivo de retomar el cetro de la nueva categoría intermedia.
Toni Elías es un chico honesto, divertido y locuaz. Trabajador como pocos, alguien que huye de la monotonía a la hora de entrenarse. Despierta la simpatía de toda la afición, en cierta medida por su familiaridad y su buen humor. Le encanta compartir el día a día junto a su familia y amigos de toda la vida, y es un amante confeso de Cadaqués, su pequeño rincón de gloria.